Cuándo tiene sentido y cuándo no
Un sistema a la medida se justifica cuando tu operación tiene reglas propias que ningún producto de estante respeta. Si vendes camisas por catálogo y nada más, una tienda en línea estándar te sirve y te sale mucho más barato: te lo vamos a decir en la primera llamada.
Se justifica cuando pasa alguna de estas cosas: el mismo dato se escribe tres veces en tres lugares distintos; nadie puede responder en qué estado está un pedido sin llamar a alguien; el cierre de mes toma días porque hay que cuadrar planillas de Excel contra papel; o ya compraste un sistema y terminaste llevando el control real en un cuaderno paralelo.
Ese cuaderno paralelo es la señal más clara de todas. Significa que el software que tienes no modela tu operación, y que tu gente lo sabe.